¿Dónde se habla francés en Bélgica, y por qué nadie sabe cuántos son?
Cuatro regiones lingüísticas y ningún censo lingüístico desde 1961: dónde es oficial el francés en Bélgica.
En Bruselas, unos ocho de cada diez jóvenes escolarizados en neerlandés hablan francés «bien o excelente», frente a menos de uno de cada diez en el sentido contrario, según el Barómetro lingüístico de mayo de 2024. El francés sigue siendo la lengua de contacto de la ciudad. ¿Cuántos belgas lo hablan? Nadie lo sabe.
¿Dónde es el francés lengua oficial en Bélgica?
La respuesta está en la Constitución, y es territorial. El artículo 4 establece que Bélgica comprende cuatro regiones lingüísticas: la región de lengua francesa, la de lengua neerlandesa, la región bilingüe de Bruselas-Capital y la región de lengua alemana. Cada municipio pertenece a una de ellas. El francés es oficial en dos: solo en la región de lengua francesa, y junto al neerlandés en los diecinueve municipios de Bruselas.
Un artículo más antiguo aclara el resto. El artículo 30 dispone que «el uso de las lenguas habladas en Bélgica es facultativo; solo puede regularse por ley, y únicamente para los actos de la autoridad pública y para los asuntos judiciales». El Estado regula la lengua de sus propios actos, no la de sus habitantes.
Si usted viene de España, el mecanismo le resultará familiar: allí también hay lenguas cooficiales ligadas a un territorio. La diferencia es doble. En Bélgica una dirección le dice en qué lengua le contestará la administración, nunca en qué lengua hablan entre sí sus vecinos. Y el Estado belga dejó de contar a sus hablantes.
¿Por qué nadie sabe cuántos francófonos tiene Bélgica?
Porque el Estado dejó de contarlos. El portal Connaître la Wallonie del Gobierno valón recuerda que la decisión se votó y se plasmó en «la loi du 24 juillet 1961», la ley del 24 de julio de 1961, y que las preguntas sobre las lenguas habladas en los municipios belgas desaparecieron de los formularios. Lo que sigue no deja lugar a dudas: no se organizó ningún censo lingüístico ni en 1961 ni después, abandonando una investigación creada por Adolphe Quételet en 1846.
El motivo está registrado. El Centro Harmel escribió que el censo de 1930 había perdido todo valor a ojos de los valones, que el de 1947 era impugnado por los flamencos, y que parecía prudente plantear la supresión de los censos.
Según una ficha de documentación del Documentatiecentrum Vlaamse Rand publicada en 2009, el último censo lingüístico se celebró en 1947, sus resultados no se publicaron hasta 1954 y la frontera lingüística se fijó en 1962. Así que ninguna cifra de francófonos de Bélgica se basa en una medición oficial. Son extrapolaciones, y no coinciden entre sí.
¿Qué lenguas se oyen realmente en Bruselas?
Una encuesta lo mide, y solo en Bruselas. El quinto Barómetro lingüístico de Bruselas, realizado por Mathis Saeys para el BRIO de la Vrije Universiteit Brussel en mayo de 2024, entrevistó a 1 627 personas y registró 104 lenguas distintas, frente a 72 en su primera edición de 2001, en una región donde viven más de 180 nacionalidades.
Sobre el francés, la ficha es tajante: sigue siendo «la langue la plus connue à Bruxelles», la lengua más conocida de la ciudad, pero su conocimiento «a fortement diminué au cours des deux dernières décennies», ha disminuido mucho en las dos últimas décadas. Al mismo tiempo, el inglés consolida su posición como segunda lengua más conocida.
El resto describe una ciudad en la que casi nadie tiene una sola lengua:
- la mitad de los bruselenses creció en un hogar plurilingüe;
- un tercio, en una familia donde no se hablaba ni neerlandés ni francés;
- en la mitad de las situaciones laborales, el bilingüismo es la norma.
¿Por qué el francés sigue siendo la lengua de contacto, incluso fuera de la escuela francófona?
El resultado más elocuente es una asimetría escolar. Entre los jóvenes escolarizados en la enseñanza neerlandófona de Bruselas, «environ huit jeunes sur dix», unos ocho de cada diez, hablan francés «bien ou excellent», bien o excelente. Entre los escolarizados en centros francófonos, en Bruselas o en Valonia, menos del 10 % dice hablar neerlandés a ese nivel. La demanda de escuela bilingüe sigue siendo alta: el 86 % de los bruselenses está a favor.
Para quien aprende francés, la conclusión es práctica. En Bruselas su francés le servirá casi en todas partes, incluso con interlocutores que no se escolarizaron en esa lengua. Lo contrario no es cierto, y por eso no hace falta esperar a ser bilingüe para instalarse allí.
Queda saber qué francés va a oír. Allí se dice «septante» y «nonante» donde Francia dice «soixante-dix» y «quatre-vingt-dix», una variación que detalla nuestro artículo sobre los números en francés. También oirá los registros coloquiales y palabras que no son ni las de París ni las de Montreal. Para situar este francés en el conjunto francófono, el francés como cuarta lengua más hablada da los órdenes de magnitud, y nuestro test de nivel le dirá dónde está.
Lo que estas cifras no dicen
Primero, no dicen qué proporción de bruselenses conoce el francés. La ficha da una tendencia, la lengua «más conocida» y un conocimiento que «ha disminuido mucho», pero en su texto no aparece ningún porcentaje: esas cifras solo figuran en tablas publicadas como imágenes. Citamos la tendencia, no una proporción.
Segundo, el alcance. El Barómetro cubre Bruselas y nunca Valonia, se realizó por encargo del Gobierno flamenco, y sus 1 627 encuestados son menos que los 2 500 de 2001. Las proporciones citadas aquí vienen redondeadas por la propia fuente.
La ficha incluso presenta una tensión interna que conviene señalar: describe una diversidad lingüística creciente, mientras sus propios recuentos dan 106 lenguas en 2013, unas 100 en 2018 y 104 en 2024. El número de lenguas no sube de forma continua; lo estable es su nivel alto.
Si se instala en Bélgica, bastan tres gestos. Compruebe a qué región lingüística pertenece su municipio, porque esa región fija la lengua de la administración. No espere estadísticas oficiales sobre las lenguas que se hablan a su alrededor, porque no existen desde 1961. Y juzgue su entorno por lo que oye, no por un porcentaje leído en internet.
Ahí está el límite de todo lo anterior: un artículo de la Constitución se verifica solo en cinco minutos, pero saber qué variedad de francés le van a hablar, y si su oído la sigue, no se lee en ningún mapa. En Frenchee las clases son en directo con profesores nativos titulados, individuales o en grupos pequeños de tres a cinco alumnos, sin suscripción: un profesor sabe decir qué variedad enseña y cuál va a oír usted allí donde vaya a vivir.